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Date of release: 22 February, 2016

Dietary guidelines for Americans 2015–2020

The new dietary guidelines for Americans were recently published by the US Department of Agriculture and the Department of Health and Human Services [1]. These guidelines are updated once in 5 years, and thus the current version is for 2015–2020. The basic rationale and general principles are phrased as follows: healthy eating patterns support a healthy body weight and can help prevent and reduce the risk of chronic disease throughout periods of growth, development, and aging as well as during pregnancy. All foods consumed as part of a healthy eating pattern fit together like a puzzle to meet nutritional needs without exceeding limits, such as those for saturated fats, added sugars, sodium, and total calories. All forms of foods, including fresh, canned, dried, and frozen, can be included in healthy eating patterns. Individuals should aim to meet their nutrient needs through healthy eating patterns that include nutrient-dense foods. Foods in nutrient-dense forms contain essential vitamins and minerals and also dietary fiber and other naturally occurring substances that may have positive health effects. In some cases, fortified foods and dietary supplements may be useful in providing one or more nutrients that otherwise may be consumed in less than recommended amounts.


The document states that about three-quarters of the US population has an eating pattern that is low in vegetables, fruits, dairy, and oils, and that most Americans exceed the recommendations for added sugars, saturated fats, and sodium. The nutritional data are also presented for males and females separately and for several age groups. Young children and older Americans generally are closer to the recommendations than are adolescents and young adults. It seems that, from age 50 onward, women roughly deviate a little from the recommended amount of fruits and vegetables, grains and protein foods, but eat much less dairy than advised.


Despite recent news and alarms in regard to the health hazards of processed meats, the guidance does recommend eating lean meats and poultry, and it notes that eating less meat, including processed meat and processed poultry, has been linked to a lower risk of heart disease. But it does not offer specific instructions or limits around red and processed meats. For the first time, the 2015 guidelines tackle added sugars, recommending they make up less than 10% of Americans’ diets. Those do not include naturally occurring sugars, like those in milk or fruit. The guidance also recommends that we get less than 10% of our calories per day from saturated fats. These include butter, whole milk, meats that are not lean, and tropical oils such as coconut or palm oil. In a change from past guidelines, eggs are now included among recommended protein foods. Also included are seafood, lean meats and poultry, legumes (beans and peas), and soy products, along with nuts and seeds. The guidelines mention coffee for the first time and say that having a moderate amount of it can be part of a healthy eating plan. Interestingly the guidelines do not propose restricting how much total fat we eat. No more than 2300 mg of sodium per day should be consumed. If you wish to read more, please refer to the link below.

Amos Pines


Sackler School of Medicine, Tel-Aviv University, Tel-Aviv, Israel



    References

  1. Dietary Guidelines for Americans, 2015-2020


    http://health.gov/dietaryguidelines/2015/guidelines/


El siguiente comentario es una traducción de una contribución original en Inglés enviada a los miembros el Noviembre 25, 2013. La traducción ha sido gentilmente efectuada por el

Dr Priscila Parra

El valor de repetir la prueba de DMO en individuos mayores

Se recomienda la detección de la osteoporosis mediante la densidad mineral ósea (DMO) para adultos mayores; sin embargo, no está claro si el repetir la prueba de detección con DMO, mejora la evaluación de riesgo de fractura. El objetivo del estudio que a continuación se presenta, fue determinar si los cambios en la DMO después de 4 años proporcionan información adicional sobre el riesgo de fractura más allá de la línea de base de la DMO y cuantificar el cambio en la clasificación de riesgo de fractura mediante el modelo FRAX después de una segunda medida de la DMO [1]. La cohorte incluyó 310 hombres y 492 mujeres del Estudio Framingham de Osteoporosis con dos medidas de DMO del cuello femoral, tomadas desde 1987 hasta 1999. Se les realizó seguimiento a los participantes hasta el 2009 osea hasta 12 años posteriores a la segunda medición de DMO. Se excluyeron a los pacientes con antecedentes de fractura de cadera. La edad media fue de 74.8 años. Menos de una cuarta parte tenían un puntaje (T de DMO basal normal hasta -1), un poco más de la mitad tenía osteopenia puntaje (T entre -1.01 y -2.49) y casi una cuarta parte eran osteoporóticas. La media (desviación estándar, DE) del cambio de la DMO fue -0.6% por año (1.8%). A lo largo de un seguimiento de 9.6 años (mediana), 76 participantes experimentaron una fractura de cadera incidental y 113 participantes experimentaron una fractura osteoporótica mayor. El cambio anual en el porcentaje de la DMO por disminución de la DE se asoció con el riesgo de fractura de cadera (cociente de riesgo (HR) 1.43; IC 95% 1.16-1.78) y de fractura osteoporótica mayor (HR 1.21; IC 95% 1.01-1.45) después de ajustarse respecto a la línea basal de la DMO. A los 10 años de seguimiento, la disminución de 1 DE en el cambio procentual anual de la DMO comparado con el cambio promedio de la DMO se asoció con un exceso de fracturas de cadera del 3.9 por cada 100 personas. Utilizando el índice neto de reclasificación, una segunda medida de DMO aumentó la proporción de participantes reclasificados como un alto riesgo de fractura de cadera en un 3.9% (IC 95%: -2.2% a 9.9%), mientras que la proporción clasificada como de bajo riesgo disminuyó un – 2.2% (IC 95% -4.5% a 0.1%). La conclusión fue que, en hombres y mujeres no tratados de una edad media de 75 años, una segunda medida de la DMO después de 4 años no mejoró de manera significativa la predicción de una fractura de cadera o fractura osteoporótica mayor. El repetir una medición de DMO dentro de 4 años para mejorar la estratificación del riesgo de fractura puede no ser necesaria en adultos de esta edad que no fueron tratados para la osteoporosis.

Comentario

Varios estudios anteriores se han centrado en el hecho de que si el cambio de la DMO mejora la predicción de fractura más allá de la línea de base de la DMO. Esto tiene perspectivas médicas y económicas, ya que cualquier conclusión impone la frecuencia con la que hay que repetir la prueba de la DMO, y el presupuesto correspondiente que debe ser asignado por los servicios nacionales u organizaciones de mantenimiento de la salud. A modo de ejemplo, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos recomienda esperar un mínimo de 2 años para obtener una segunda medición de la DMO pero señala que 'intervalos más largos podrían ser necesarios para mejorar la predicción de fractura' [2].

Otro asunto importante, que a menudo es investigado, es si es que cualquier escala para evaluación del riesgo de fractura, como el FRAX, puede proporcionar una predicción fiable de fractura incluso sin resultados de la DMO. Está bastante claro que la combinación de la DMO y los factores de riesgo clínicos (FRC) predicen fracturas de mejor manera que cada uno de manera individual [3].

En la actualidad el proyecto de Framingham es un programa riguroso para toda la vida, que observa y registra grandes cantidades de datos relacionados con una población blanca bien definida en un área en los Estados Unidos. Este es su valor agregado, pero también su limitación, ya que los resultados no pueden ser generalizados a otras comunidades o países con diferentes etnias. La mediana de puntaje de riesgo de fractura de cadera (rango intercuartílico), al utilizar la segunda prueba de DMO fue del 4.6%, y el cambio promedio anual de la DMO de cadera fue del -0.6%. Para las fracturas osteoporóticas mayores, cada disminución de la DE del cambio porcentual anual de la DMO se asoció con un HR de 1.21 para el riesgo de fractura después de ajustarse a la línea de base de la DMO. Los investigadores concluyeron que repetir una prueba de DMO después de 4 años raramente cambia el manejo clínico de la osteoporosis basado en los puntajes de riesgo de fractura de cadera. Los individuos con grandes cambios en los puntajes de riesgo fueron aquellos que ya habían sido clasificados como de alto riesgo basado en una DMO histórica y sus características clínicas actualizadas. Sin embargo, para las fracturas osteoporóticas mayores, una segunda medición de la DMO aparenta ser algo más útil.

Aún ésta por verse si es que estas recomendaciones sean consideradas como útiles, pero mi sospecha es que no van a cambiar la práctica actual para determinar la frecuencia de hacer una prueba de DMO. La breve sección ¨Limitación¨ al final del artículo expone muchos problemas técnicos: las mediciones de DMO fueron realizadas por dos máquinas / escáneres diferentes y, por lo tanto, los errores de precisión de la máquina y entre máquinas podrían dar lugar a una clasificación errónea. Se disponía sólo de los participantes sobrevivientes del proyecto Framingham, por supuesto, para la segunda prueba de la DMO, y por lo tanto, viniendo de un programa de trayectoria de la vida, hubo sesgo de selección. Se excluyeron a los pacientes con antecedentes de fractura de cadera y los que recibían estrógenos. No hubo datos sobre el uso de medicamentos (con excepción de los estrógenos). No hubo datos sobre antecedentes familiares de fractura de cadera. Por último, pero no menos importante, la cohorte específica era antigua y la información obtenida ciertamente no va a ser aplicable para personas de cincuenta o sesenta años, es decir aquellas que buscamos para que participen en nuestros programas de prevención de fracturas.

Amos Pines

Department of Medicine T, Ichilov Hospital, Tel-Aviv, Israel

References

  1. Berry SD, Samelson EJ, Pencina MJ, et al. Repeat bone mineral density screening and prediction of hip and major osteoporotic fracture. JAMA 2013;310:1256-62.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24065012

  2. US Preventive Services Task Force. Screening for osteoporosis. Ann Intern Med 2011;154:356-64.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21242341

  3. Lewiecki EM. Bone density measurement and assessment of fracture risk. Clin Obstet Gynecol 2013 Sep 6. Epub ahead of print.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24022502

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