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Date of release: 15 July, 2013 (Julio 15, 2013)

Differences in mortality between oophorectomy and ovarian conservation


A recent publication reported a study conducted by the Nurses' Health Study (NHS) which tried to compare the impacts of bilateral oophorectomy and of ovarian conservation in benign gynecologic cases where hysterectomy was carried out [1]. The research was a prospective 28-year, long-term observational study, which continued the analysis of the previous NHS research, already reviewed in 2008 with a follow-up period of 24 years. In the results of the first-stage research, it was concluded that bilateral oophorectomy during hysterectomy would decrease the risks of ovarian and breast cancer but, on the other hand, it would be accompanied by an increase in the incidences of coronary heart disease, stroke, lung cancer, total cancers, and mortality from all causes. The previous report also showed that, over a 24-year follow-up period, oophorectomy was associated with a 12% increase in all-cause mortality and significant increases in the risk of death from coronary artery disease (28%), lung cancer (31%), and all cancers (17%). The risk of death was the highest for women who had surgery before they reached 50 years old; they had a 40% increase in the risk of all-cause mortality. Oophorectomy was associated with a 28% increase in risk of death from coronary artery disease in all women, whether they used estrogens or not. The study also found that women who had oophorectomy without estrogen replacement had twice the risk of myocardial infarction compared with age-matched premenopausal women. The surgery was associated with an 85% increase in the risk of stroke in women who did not use hormones after menopause.


 


In the further analysis of updated data from the NHS, the authors focused on all-cause and cause-specific mortality and specifically examined bilateral oophorectomy compared with ovarian conservation in women aged 60 years or older to determine whether there was an age at which oophorectomy conferred a survival benefit. Subgroup analysis was also conducted in the women who, from the authors' hypothesis, would experience a more elevated mortality after bilateral oophorectomy, including women who underwent hysterectomy prior to age 50 years who never used estrogen therapy; women with known risk factors for cardiovascular disease; women with a family history of breast or ovarian cancer; and women who smoked. The aim of the study was to report long-term mortality after oophorectomy (n = 16,914) or ovarian conservation (n = 13,203) at the time of hysterectomy. The study was a prospective cohort study involving 30,117 participants in the NHS undergoing hysterectomy for benign disease. 


 


The result of the study showed that 2850 (16.8%) women with bilateral oophorectomy died from all causes compared with 1749 (13.3%) women who had ovarian conservation. Forty-four women with ovarian conservation and four with oophorectomy died from ovarian cancer over 28 years of follow-up (hazard ratio (HR) 0.06, 95% confidence interval (CI) 0.02–0.17). Oophorectomy was associated with higher mortality from coronary heart disease (multivariable HR 1.23, 95% CI 1.00–1.52), lung cancer (HR 1.29, 95% CI 1.04–1.61), colorectal cancer (HR 1.49, 95% CI 1.02–2.18), total cancers (HR 1.16, 95% CI 1.05–1.29), and all causes (HR 1.13, 95% CI 1.06–1.21). The results were not statistically different from any of the mortality outcomes when stratified by age at hysterectomy. The authors also found that, even though the number was insufficient to analyze some cause-specific deaths in women aged 60 years and older, the risk estimates associated with bilateral oophorectomy remained elevated for all-cause mortality, total cancer mortality, and cardiovascular disease mortality in these older women. Among women with hysterectomy prior to the age of 50 years, oophorectomy was associated with significant increases in risk of deaths from coronary heart disease, colorectal cancer, total cancers, and all causes. The conclusions of their research were that bilateral oophorectomy was associated with increasing mortality in women aged younger than 50 years old who had never used estrogen therapy and that oophorectomy was associated with increasing survival in no analysis or age group.

Diferencias en la mortalidad entre ooforectomía y la conservación de los ovarios

Una publicación reciente reportó resultados de un estudio efectuado por el Estudio de la Salud de las Enfermeras (NHS), que trató de comparar los impactos de la ooforectomía bilateral y la conservación de ovarios en casos donde se efectuó histerectomía por causa ginecológica benigna [1]. La investigación fue observacional, prospectiva, a largo plazo de 28 años, que continuó el análisis de la investigación previa del NHS, ya revisado en el 2008 con un período de seguimiento de 24 años. En los resultados de la primera etapa de la investigación, se concluyó que la ooforectomía bilateral durante la histerectomía disminuiría los riesgos de cáncer de ovario y de mama, pero, por otro lado, estaría acompañada de un aumento en la incidencia de enfermedad cardíaca coronaria, accidente cerebrovascular, cáncer de pulmón, cánceres totales, y mortalidad por todas las causas. El reporte previo también mostró que, durante un período de seguimiento de 24 años, la ooforectomía se asoció con un aumento del 12% en la mortalidad por cualquier causa y un aumento significativo en el riesgo de muerte por enfermedad coronaria (28%), cáncer de pulmón (31%), y todos los tipos de cáncer (17%). El riesgo de muerte fue mayor para mujeres que se sometieron a cirugía antes de llegar a los 50 años de edad; teniendo un aumento del 40% en el riesgo de mortalidad por cualquier causa. La ooforectomía se asoció con un aumento del 28% en el riesgo de muerte por enfermedad coronaria en todas las mujeres, ya sea que hayan utilizado o no estrógenos. El estudio también encontró que las mujeres que tenían ooforectomía sin reemplazo de estrógeno tenían el doble de riesgo de infarto de miocardio en comparación con las mujeres premenopáusicas de la misma edad. La cirugía se asoció con un aumento del 85% en el riesgo de accidente cerebrovascular en mujeres que no usaron hormonas después de la menopausia. En el análisis posterior de los datos actualizados del NHS, los autores se centraron en mortalidad por todas las causas y por causa específica y examinaron concretamente la ooforectomía bilateral en comparación con la conservación de ovarios en mujeres de 60 años o más para determinar si hubo una edad en la que la ooforectomía confirió un beneficio de supervivencia. El análisis de subgrupos también se realizó en las mujeres que, a partir de la hipótesis de los autores, podrían experimentar una mortalidad más elevada después de la ooforectomía bilateral, incluidas las mujeres que se sometieron a una histerectomía antes de la edad de 50 años que nunca utilizaron terapia de estrógenos; mujeres con factores de riesgo conocidos de enfermedad cardiovascular; mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama o de ovario; y las mujeres que fumaban. El objetivo del estudio fue describir la mortalidad a largo plazo después de la ooforectomía (n = 16,914) o la conservación de ovarios (n = 13,203) en el momento de la histerectomía. Fue un estudio de cohorte prospectivo de 30,117 participantes del NHS sometidas a histerectomía por enfermedad benigna. Los resultados del estudio mostró que 2850 (16.8%) de mujeres con ooforectomía bilateral murieron de todas las causas en comparación con 1749 (13.3%) mujeres en las que se les conservó los ovarios. Cuarenta y cuatro mujeres con conservación de ovarios y cuatro con ooforectomía murieron de cáncer de ovario a lo largo de 28 años de seguimiento (hazard ratio (HR) 0.06, intervalo de confianza (IC) del 95% 0.02–0.17). La ooforectomía se asoció con mayor mortalidad por enfermedad coronaria cardiaca (HR multivariable 1.23, IC del 95% 1.00–1.52), cáncer de pulmón (HR 1.29, IC del 95%: 1.04–1.61), cáncer colorectal (HR 1.49, IC del 95%: 1.02–2.18), cánceres totales (HR 1.16, IC del 95% 1.05–1.29), y todas las causas (HR 1.13, IC del 95% 1.6–1.21). Los resultados no fueron estadísticamente diferentes para cualquiera de las resultantes de mortalidad cuando se estratificó por edad a la histerectomía. Los autores también encontraron que, a pesar de que el número era insuficiente para analizar algunas causas específicas de muerte en mujeres mayores de 60 o más años, las estimaciones de riesgo asociadas a ooforectomía bilateral en estas mujeres mayores se mantuvieron elevadas para mortalidad por todas las causas, mortalidad total por cáncer y la mortalidad por enfermedades cardiovasculares. Entre las mujeres con histerectomía antes de los 50 años, la ooforectomía se asoció con un aumento significativo en el riesgo de muerte por enfermedad coronaria, cáncer colorectal, cánceres totales, y todas las causas. Las conclusiones de su investigación fueron que la ooforectomía bilateral se asocia con el aumento de la mortalidad en mujeres de menos de 50 años que nunca habían utilizado terapia de estrógeno y que en ningún análisis o grupo de edad la ooforectomía se asoció con aumento de la supervivencia.

Comment

First, this NHS research showed the importance of ovarian conservation treatment especially before the age of 50 years. Some limitations were seen in the research design, including non-inclusion of diet and nutrition factors (lifestyle) as confounding variables, no review of the drugs consumed by the subjects such as statins, no consideration of environmental exposure, and limitation of its research population to just American-Caucasians (mostly White), which made it impossible to apply the research findings to other ethnic groups. On the other hand, although the research was observational in nature, it had enough power (n = 30,117) and was supported by a good data-recording system.
 
Second, it seems from the results that the choice of oophorectomy during hysterectomy treatment of benign gynecology cases is best not chosen until the women reach the age of 50 years. Ovarian conservation treatment becomes the best choice. It was also proven that the subjects using estrogen therapy (past and current users) would benefit because it would ameliorate the possibility of increasing risks of all-cause and cardiovascular disease mortality.
 
Third, because this research was observational in nature, it is necessary to conduct an identical research with a randomized clinical trial design in a long-term follow-up. More conclusive results would be obtained and these might be able to strengthen the meaning of this research result.
 
Fourth, users of estrogen therapy have decreased from 22% to 4% due to the publication of the results of the Women's Health Initiative which were blown up by the mass media; therefore, it is necessary to enlighten the press to the benefits of menopausal estrogen therapy based on these research findings. 
 
Last, other research on the same issue has shown inconsistent results caused by the small number of respondents, the short follow-up time, or taking as a comparison group women with natural menopause. For example, the British Menopause Society, through its press releases, has cited the statement that women below the age of 45 who are not given hormone replacement therapy following bilateral oophorectomy are at greater risk of mortality from several causes than age-matched women with their ovaries in place [2]. 
 
A study from the Mayo Clinic in the USA found that mortality from all causes increased 1.7 times for women in this age category and was particularly increased for estrogen-related cancers and diseases of the brain and cardiovascular system [3]. The study describes the follow-up of a small cohort of US women who had undergone unilateral (1293 women) or bilateral oophorectomy (1097 women) for non-cancer indications between 1950 and 1987, with 2390 controls. Although there was no overall significant difference in mortality between the groups, mortality was significantly higher in women who had received prophylactic bilateral oophorectomy before the age of 45 (HR 1.67, 95% CI 1.16–2.40). This increased mortality was seen mainly in women who had not received estrogen therapy and only became evident 10 or more years after oophorectomy. Deaths from hormone-related cancers and diseases of the brain or cardiovascular system increased by 1.6–6.0 times for these women compared with controls. The authors concluded that, although prophylactic bilateral oophorectomy undertaken before age 45 years is associated with increased mortality, it is uncertain whether it is causal or merely a marker of underlying risk.
 
Researchers from Canada have reported that women who have bilateral oophorectomy are 1.92 times as likely to develop lung cancer as women who have natural menopause [4]. On the other hand, a previous study from Japan found that either early age of menarche or early age of menopause was associated with a two-fold increased risk of developing lung cancer [5]. This study also found that women who took hormone replacement therapy for induced menopause had an even higher risk of lung cancer when compared with women with natural menopause without hormone replacement (relative risk 2.40). 
 
The current Canadian study [1] began as an evaluation of the possible association between the characteristics of menstruation and the development of lung cancer. The study involved 422 women with lung cancer and 577 matched controls. The researchers did not find any association between menstruation, pregnancy and lung cancer. However, they did observe that women who had bilateral oophorectomy had almost a two-fold increase in risk of lung cancer compared to women who had normal menopause. They also found an inverse relationship between age at menopause and risk of lung cancer. These authors speculated that hormonal factors related to early menopause increased the risk of developing lung cancer.
 
In conclusion, all the above studies suggest a complex role of endogenous and exogenous estrogen in a variety of diseases [6–8]. In relation to lung cancer, it is very possible that estrogen has a role in the immunology process. Therefore, decreasing estrogen levels during menopause might trigger a carcinogenetic process in the lung tissues.
 
The Canadian data [1] suggest that women who are not at higher than normal risk of ovarian cancer should not have bilateral oophorectomy performed for benign disease, since this significantly increases the risk of lung cancer and all-cause mortality, while the Japanese study [5] also suggests that hormone replacement therapy is not a good option for treating surgically induced menopause. For these reasons, it is necessary to conduct an identical long-term, follow-up study with a randomized clinical trial to obtain more conclusive results.

Comentario

En primer lugar, esta investigación del NHS mostró la importancia de conservar los ovarios especialmente antes de los 50 años. Algunas limitaciones se observaron en el diseño de la investigación, como la no inclusión de factores dietéticos y nutricionales (estilo de vida) como variables de confusión, la no revisión de los medicamentos consumidos por los sujetos como las estatinas, la no consideración de exposición al medio ambiente, y la limitación de su población investigación a sólo americanas caucásicas (en su mayoría blancas), lo cual hace imposible aplicar los resultados de la investigación a otros grupos étnicos. Por otro lado, si bien la investigación fue de naturaleza observacional, tenía suficiente poder (n = 30,117) y fue apoyada por un buen sistema de registro de datos. En segundo lugar, al parecer los resultados sugieren que la elección de ooforectomía durante una histerectomía por casos ginecológicos benignos es mejor no hacerlo hasta que las mujeres llegan a la edad de 50 años. El conservar los ovarios se convierte en la mejor opción. También se comprobó que las mujeres que utilizaban terapia estrogénica (usuarias pasadas y actuales) se beneficiarían porque disminuiría la posibilidad de aumentar el riesgo de mortalidad por todas las causas y por enfermedad cardiovascular. En tercer lugar, debido a que esta investigación fue observacional en su naturaleza, es necesario llevar a cabo una investigación similar con un diseño de ensayo clínico aleatorizado con seguimiento a largo plazo. Se obtendrían resultados más concluyentes y estos podrían reforzar el significado del resultado de la presente investigación. En cuarto lugar, las usuarias de terapia con estrógenos han disminuido del 22% al 4%, debido a la publicación de los resultados del estudio de la Iniciativa de Salud de la Mujer (WHI), y alarmadas excesivamente por los medios de comunicación; por lo tanto, es necesario alivianar la prensa hacia los beneficios de la terapia con estrógenos en la menopausia basados en los resultados de esta investigación. Por último, otras investigaciones sobre la misma cuestión han mostrado resultados inconsistentes causados por el pequeño número de encuestadas, el corto tiempo de seguimiento, o tomar como grupo de comparación mujeres con menopausia natural. Por ejemplo, la Sociedad Británica de Menopausia, a través de sus comunicados de prensa, ha citado la afirmación de que las mujeres menores de 45 años que no se les da terapia de reemplazo hormonal después de la ooforectomía bilateral están en mayor riesgo de mortalidad por varias causas que las mujeres de la misma edad con sus ovarios conservados [2]. Un estudio de la Clínica Mayo en los EE.UU encontró que la mortalidad por todas las causas aumentó 1.7 veces en las mujeres en esta categoría de edad, incrementando particularmente para cáncer y enfermedades del cerebro y el sistema cardiovascular vinculados al estrógeno [3]. El estudio describe el seguimiento de una pequeña cohorte de mujeres estadounidenses que se habían sometido a ooforectomía unilateral (1293 mujeres) o bilateral (1097 mujeres) por indicaciones no cancerosas entre 1950 y 1987, con 2390 controles. Aunque no hubo diferencias significativas en cuanto a mortalidad global entre los grupos, la mortalidad fue significativamente mayor en las mujeres que habían recibido ooforectomía bilateral profiláctica antes de los 45 años (HR 1.67, IC del 95% 1.16–2.40). Este aumento de la mortalidad se observó principalmente en las mujeres que no habían recibido terapia de estrógeno y sólo se hizo evidente 10 o más años después de la ooforectomía. Las muertes por cáncer y enfermedades del cerebro o el sistema cardiovascular relacionados con las hormonas aumentaron de 1.6 a 6.0 veces para estas mujeres en comparación con los controles. Los autores concluyeron que, aunque la ooforectomía bilateral profiláctica realizada antes de los 45 años se asocia con aumento de la mortalidad, no se sabe si es causa o simplemente un marcador de riesgo subyacente. Investigadores de Canadá han reportado que las mujeres que tienen ooforectomía bilateral tienen 1.92 veces más la probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón que las mujeres que tienen menopausia natural [4]. Por otro lado, un estudio previo de Japón encontró que, tanto la menarquia como la menopausia a edad temprana se asocian a un aumento de dos veces el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón [5]. Este estudio también encontró que las mujeres que tomaron terapia de reemplazo hormonal debido a menopausia inducida tenían un riesgo aún mayor de cáncer de pulmón en comparación con las mujeres con menopausia natural y sin reemplazo hormonal (riesgo relativo 2.40). El actual estudio canadiense [1] comenzó como una evaluación de la posible asociación entre las características de la menstruación y el desarrollo de cáncer de pulmón. El estudio incluyó a 422 mujeres con cáncer de pulmón y 577 controles apareados. Los investigadores no encontraron asociación entre la menstruación, el embarazo y el cáncer de pulmón. Sin embargo, si observaron que las mujeres que tenían ooforectomía bilateral tenían un incremento de casi dos veces el riesgo de cáncer de pulmón en comparación con las mujeres que tuvieron menopausia natural. También encontraron una relación inversa entre la edad de la menopausia y el riesgo de cáncer de pulmón. Estos autores especularon que los factores hormonales relacionados con la menopausia temprana aumentaron el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón. En conclusión, todos los estudios arriba citados sugieren un complejo rol del estrógeno endógeno y exógeno en una variedad de enfermedades [6-8]. En relación con el cáncer de pulmón, es muy posible que el estrógeno tenga un rol en el proceso inmunológico. Por lo tanto, la disminución de los niveles de estrógeno durante la menopausia podría desencadenar un proceso de carcinogénesis en el tejido pulmonar. Los datos canadienses [1] sugieren que las mujeres que no están en riesgo superior al normal de cáncer de ovario no deberían tener ooforectomía bilateral realizada por enfermedad benigna, ya que esto aumenta significativamente el riesgo de cáncer de pulmón y mortalidad por cualquier causa, mientras que el estudio japonés [5] también sugiere que la terapia de reemplazo hormonal no es una buena opción para el tratamiento de la menopausia inducida quirúrgicamente. Por estas razones, es necesario llevar a cabo un estudio similar de seguimiento a largo plazo con un ensayo clínico aleatorio para obtener resultados más concluyentes.

M. Sjarief Darmasetiawan


Senior Consultant of Division of Reproductive Endocrinology and Fertility, Department of Obstetrics and Gynecology, Gatot Soebroto Central Army Hospital, Faculty of Medicine of Pembangunan National Veteran University, Jakarta, Indonesia; Chairman of Board of Trustees of Indonesian Menopause Society (PERMI)



    References

  1. Parker WH, Broder MS, Chang E, et al. Ovarian conservation at the time of hysterectomy and long-term health outcomes in the Nurses Health Study. Obstet Gynecol 2009;113:1027-37.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19384117

  2. Brown S. Press release. Further evidence in favour of HRT in early menopause. Menopause Int; November 2, 2006.


    http://www.thebms.org.uk/newsitem.php

  3. Shuster LT, Gostout BS, Grossardt BR, Rocca WA. Prophylactic oophorectomy in premenopausal women and long-term health. Menopause Int 2008;14:11116


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18714076

  4. Koushik A, Parent ME, Siemiatyck J, et al. Characteristics of menstruation and pregnancy and the risk of lung cancer in women. Int J Cancer 2009;125:242833


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19585503

  5. Liu Y, Inoue M, Sobue T, Tsugane S. Reproductive factors, hormone use and risk of lung cancer among middle-aged never-smoking Japanese women: a large-scale population-based cohort study. Int J Cancer 2005;117:662-6.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15929081

  6. Rocca WA, Grossardt BR, de Andrade M, Malkasian GD, Melton LJ 3rd. Survival patterns after oophorectomy in premenopausal women: a population-based cohort study. Lancet Oncol 2006;7:821.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17012044

  7. Rivera CM, Grossardt BR, Rhodes DJ, et al. Increased cardiovascular mortality after early bilateral oophorectomy. Menopause 2009;16:15-23.


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19034050

  8. Atsma F, Bartelink ML, Grobbee DE, van der Schouw YT. Postmenopausal status and early menopause as independent risk factors for cardiovascular disease: a meta-analysis. Menopause 2006;13:265-79


    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16645540


El siguiente comentario es una traducción de una contribución original en Inglés enviada a los miembros el Enero 21, 2013. La traducción ha sido gentilmente efectuada por el

Dr Konstantinos Tserotas

¿Por qué las mujeres usan los fitoestrógenos?

Una vez más, otro documento ha sido publicado para añadir a los muchos estudios sobre los fitoestrógenos. Hay muchos datos sobre este tema que uno puede perderse tratando de entender si hay beneficios reales para las mujeres que utilizan este tipo de productos. Por eso me gustó este nuevo estudio, que resume sus resultados de manera corta y clara [1]. Su objetivo fue evaluar el efecto de la isoflavona de soya (80 o 120 mg día de hipocotilo aglicona) sobre la calidad de vida en mujeres postmenopáusicas. Fue un estudio multicéntrico, aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo, de 24 meses que incluyó 403 mujeres postmenopáusicas (edad media 55 años) usando el cuestionario validado de Calidad de Vida Específico de la Menopausia, que contiene 29 ítems agrupados en cuatro dominios (vasomotor, psicológico, físico y sexual). Alrededor de un tercio de las mujeres en cada grupo eran productores de equol. Los puntajes por dominio al 1 y 2 años fueron similares a los basales. No hubo diferencias en las puntuaciones del dominio entre los grupos de tratamiento. Así, la conclusión fue que la suplementación con isoflavonas de soya no ofrece ningún beneficio a la calidad de vida en las mujeres postmenopáusicas.

Comentario

Mi siguiente paso fue buscar otros beneficios potenciales del mismo tipo de isoflavona de soya. Otro estudio reciente del mismo grupo de investigadores examinó las variables metabólicas y vasculares durante un período de 6 semanas de suplementación diaria con 80 mg de isoflavonas de soya hipocotilo. Cuando se compara con el placebo y después de control para los valores de pretratamiento, la soya no tuvo efecto sobre el flujo de arginina, el flujo de citrulina, la síntesis de óxido nítrico, la presión sanguínea, el flujo sanguíneo en el antebrazo, o las estimaciones de la rigidez arterial [2]. Entonces recordé que algunos estudios anteriores de soya presentaron datos óseos positivos. Bueno, el equipo de investigación arriba citado amablemente nos proporcionó la información pertinente, que en realidad apunta en la misma dirección [3]. Reportaron que, después de 2 años de seguimiento, la suplementación diaria con 120 mg de isoflavonas de soya hipocotilo redujo la pérdida ósea en todo el cuerpo, pero no redujo la pérdida ósea en los lugares donde son los sitios comunes de fractura en mujeres postmenopáusicas sanas. El mismo equipo también ha querido mirar los aspectos de seguridad de dicho tratamiento y logró publicar otro artículo sobre estos datos [4]. Me sentí aliviado al saber que, después de 2 años de exposición diaria a 80–120 mg de isoflavonas de soja hipocotilo, todos los valores de química clínica, a excepción de urea, se mantuvieron dentro del rango normal. La suplementación con isoflavonas no afectó a los linfocitos sanguíneos o concentraciones séricas de tiroxina libre. Tampoco se encontraron diferencias significativas en el grosor endometrial o fibromas. Casi se me olvida mencionar un artículo adicional del mismo “equipo”, aliviando cualquier duda en cuanto a la seguridad de mama [5]. Un modelo con las tres mamografías que se realizaron durante el período de estudio de 2 años no mostró un efecto del tratamiento sobre cualquier medida mamográfica, pero el cambio a través del tiempo fue significativo; la densidad de la mama se redujo en 1.6%/año entre los grupos (p < 0.001). La estratificación por edad e índice de masa corporal no reveló ningún efecto en los subgrupos. Estos hallazgos ofrecen la seguridad de que las isoflavonas no actúan como medicamentos de reemplazo hormonal en la densidad de la mama [5]. Me tomó bastante tiempo para captar la idea general de todos los manuscritos que se originaron a partir de un único estudio aleatorizado, controlado con placebo, y algo a gran escala llamado OPUS (Prevención de Osteoporosis Uso Soya). No hay beneficios, no hay riesgos relacionados con este fitoestrógeno particular. O, si se quiere, este tipo de suplemento alimenticio no tiene efecto sobre la menopausia. Entonces, ¿por qué las mujeres lo utilizan? ¿Podría alguno de ustedes explicar este enigma? Los investigadores se refieren a las inconsistencias vis-a-vis (frente a frente) a estudios previos y notan que su cohorte tenía 5–6 años de postmenopausia y que las mujeres ya no tienen un alto nivel basal de sofocos. Además, el producto específico del estudio era rica en daidzeína, pero no en genisteína. Todos estos factores pueden ser relevantes para el efecto sobre los sofocos y podría explicar por qué otros productos han probado ser mejores. ¿Seguimos sin evidenciar beneficios ocultos por reportar? De todos modos, el grupo de Wong y sus colegas lograron explotar sus resultados negativos de una manera más productiva, que en realidad puede ser considerado como un beneficio, o no?

Amos Pines

Department of Medicine T, Ichilov Hospital, Tel-Aviv, Israel

References

  1. Amato P, Young RL, Steinberg FM, et al. Effect of soy isoflavone supplementation on menopausal quality of life. Menopause 2012 Dec 3. Epub ahead of print.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23211877

  2. Wong WW, Taylor AA, Smith EO, Barnes S, Hachey DL. Effect of soy isoflavone supplementation on nitric oxide metabolism and blood pressure in menopausal women. Am J Clin Nutr 2012;95:1487-94.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22552034

  3. Wong WW, Lewis RD, Steinberg FM, et al. Soy isoflavone supplementation and bone mineral density in menopausal women: a 2-y multicenter clinical trial. Am J Clin Nutr 2009;90:1433-9.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19759166

  4. Steinberg FM, Murray MJ, Lewis RD, et al. Clinical outcomes of a 2-y soy isoflavone supplementation in menopausal women. Am J Clin Nutr 2011;93:356-67.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21177797

  5. Maskarinec G, Verheus M, Steinberg FM, et al. Various doses of soy isoflavones do not modify mammographic density in postmenopausal women. J Nutr 2009;139:981-6.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19321587

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